EL SISTEMA DE LOS 9
En la cábala el numérica el número 9 es importante sin duda. Al echarse de menos a Hiram, el arquitecto conocedor de los secretos de la construcción del Templo, asesinado, Salomón ordenó que nueve maestros lo buscasen. Nueve son los maestros constructores de la bóveda secreta. Enoch escondió el nombre indecible debajo de nueve arcos, grabado en un delta o triángulo equilátero. La figuración del campamento de los Príncipes del Real Secreto, que esperan el momento oportuno para reedificar el templo, se realiza en una sala alumbrada con 81 luces (9 x 9), en la cual aparecen una serie de figuras geométricas concéntricas encerradas en un polígono de nueve lados.
Por otro lado, leemos en Behind the Flying Saucers que la estructura del OVNI caído en manos del Gobierno norteamericano en Nuevo México se basaba igualmente en el número 9. Su anchura total era de 99"/100 pies. La línea vertical imaginaria desde la punta exterior del «ala» circular a la base medía 27 pulgadas. La cabina tenía un diámetro de 18 pies y una altura de 72 pulgadas, sobre saliendo exactamente 45 pulgadas de la cabina por encima del borde exterior de artefacto. Con el segundo OVNI pasando a manos americanas en Arizona ocurre otro tanto. Medía 72 pies de diámetro, y descompuesto en sus distintos elementos, se comprobó que éstos seguían el llamado «sistema de los nueve». Y en el mismo sistema basaba su estructura el tercer OVNI descendido en Paradise Valley, y que tenía un diámetro de 36 pies.
Según una teoría de J. M. Díez Gómez, publicada en extracto a partir de la página 81 de la serie «Cíclope Informa» (Barcelona ; Cíclope, S.A.E.), sobre la que no nos atrevemos a pronunciarnos en favor ni en contra sin un estudio previo completo, Adán sería el símbolo de una nave de tipo nueve. Con las debidas reservas, puede establecerse a raíz de esta teoría una relación cabalística -provisional de momento- entre las voces nueve, nuevo, nave y, posiblemente, huevo (novem, novum, navis, ovum).
En nueve ciclos se forma el ser humano.
En el simbolismo de los números sagrados, el 9, último de estos números, propios de los entes divinos, superiores, frente a los humanos, se consideraba como número completivo de la vida humana y del Cosmos.
Nuestras matemáticas se construyen sobre una serie-base de nueve números completados por el símbolo neutro representado por el cero.
Entre las sociedades secretas debemos citar todavía una, muy importante, en la India, y que se remonta a la éppoca del emperador Asoka. Es la sociedad secreta de los Nueve Desconocidos, etcétera, etc.
APOLO
Podríamos seguir hablando y hablando, pero no es éste el propósito ni el objetivo del artículo como visión global de una probabilidad. Probabilidad en la que podríamos mencionar también a Cyrano de bergerac, gran conocedor de la Cábala, que describe por ejemplo un cohete de tres fases, tal como hoy son lanzados desde cabo Kennedy.
Sería interesante reenfocar con nuevos ojos la procesión que Josué hizo desfilar siete veces alrededor de Jericó, cuyas murallas se derrumbaron antes de la octava vuelta. «Jericó» deriba muy probablemente de yareah, que significa luna, con lo que tenemos que jericó es la «ciudad de la Luna».
Pero el mismo tema lo encontramos en los cisnes que giran siete veces alrededor de delos, naciendo, cuando aún no habían cantado por octava vez, Apolo. Nace «Apolo» para dominar a la Luna-Un mito que acaba de materializarse en nuestros días.
Sorprende la sucesión -es mera coincidencia que no deja de ser curiosa- de voces familiares a los cabalistas en el programa espacial norteamericano : Araña, Aguila, Apolo, Atlas, Mercurio, Saturno, Géminis-.
Interesante sería el estudio, con nuevas ideas, del motivo de la cocción filosófica representado en el «Pórtico del Salvador» de la catedral de Amiens. Fulcanelli advierte que el campanario es el horno secreto que encierra el huevo filosofal, que a su vez es el receptáculo del que hablan los iniciados. Hemos rozado el tema del huevo como vehículo celeste. Viacheslav Zaitsev señala que en una primitiva leyenda de los pueblos del Perú, los huevos bajan el cielo en florecillas de diente de león ; también conocen los iniciados la Flos Coeli.
Podríamos repasar también el ciclo de romances de la Tabla Redonda, «leyendas herméticas que aluden directamente a la transición de los conocimientos científicos antiguos» ; es solo una indicación, que sospechamos acabaría por profundizar el tema del grial y el de las llamadas «apariciones marianas», fenómeno que paul Misraki relaciona con el de las apariciones de discos volantes.
Digno de estudio nos parece el tema de las Pléyades. Su nombre proviene del griego , navegar. Figuran entre las estrellas Maia y Atlas. Ahora bien, Maia -también la mitología hindú conoce a Maya, y la Iglesia católica dedica el mes de mayo a María-, amada de Zeus, la voz Zeus(Theos) se corresponde con la voz Teo -aplicada a lo divino por los aztecas, íntimamente vinculados con la gran familia maya- tuvo con éste a Hermes, el mensajero alado de los dioses, portador del mismo nombre que aquel otro Hermes que daría lugar a la filosofía hermética de que estamos hablando. Maia era la hija mayor de Atlas. Atlas era el hijo de Japeto y de una hija de Océano. Atlas a su vez se casó con la oceánida Pleyone, de cuyo matrimonio nacieron las Pléyades. Pero resulta que la raíz atl del nombre Atlas se encuentra también en el idioma náhuatl -hemos citado por ejemplo a Quetzalcoatl- de los aztecas, vinculados como dijimos a los mayas, en relación con la divinidad y significando «agua».
Lleno está el mundo de coincidencias.
Según la mitología preincaica, los dioses descendieron de la constelación de las Pléyades. Uno de los corredores de la pirámide egipcia de Keops (dijimos que era una construcción muy importante para nuestro tema) recogía la luz de las Pléyades. El doctor gerhard Wiebe, de Boston, y J. Roca Muntañola, relacionan los monolitos de Stonehenge con la figuración de un «platillo volante». Hecateo, historiador del siglo VI, habla del dios que se aparecía en Stonehenge: «Durante la estación en que se aparece el dios (Apolo), toca el arpa y danza todas las noches, desde el equinoccio de invierno hasta la salida de las Pléyades, complacido por su propio éxito.»
LA ARAÑA
Por otra parte, entre las muchas etimologías del nombre de María, destaca la de Zorell, que deriva el nombre de la María nacida en Egipto, la hermana de Moisés, del egipcio mrí.t + yâm (segundo elemento = Yahvéh), o sea «amada de Yahvéh» . Amada de Zeus era Maya y mayo es el mes de María.
Tenemos luego la traducción jeronimiana latina del hebreo miryam por «stilla maris» , «gota del mar» . Volvamos ahora a los iniciados y veamos que hablan del «Rocío de mayo» , humedad vivificadora del mes de María. Thomas Corneille añade que los grandes maestros de una de las hermandades citadas se hacían llamar «Hermanos del rocío cocido» (F. R. C., Frères de la Rosée-Cuite).
Y ya para terminar, digamos que es curioso observar que el alquimista « necesita el hilo de Ariadna (Ariane es una forma de airagne, por metátesis de la i ) si no quiere extraviarse por los meandros de la Obra y verse incapaz de encontrar la salida» .
Los mayas creían -como cita ya N. Rinin- que en épocas remotas sus dioses descendían del cielo por una telaraña. «En distinta y oblicua vinculación con ella -dice Zaitsev- puede situarse la visión jacobiana de la escalera que conducía al reino celestial.» También en el antiguo Egipto existía la creencia de que se ascendía al cielo por una escalera.